Nuestra historia

En 1993, se exhibe en las salas de cine de la ciudad de Chihuahua una película llamada Filadelfia, cuyo tema gira alrededor de la problemática de las personas infectadas con el VIH/SIDA. Luisa Camberos y Emma Saldaña, quedan profundamente impresionadas por el sufrimiento de estas personas y buscan la forma de ayudarlas.

El primer paso que dan, es ofrecer sus servicios como voluntarias en una dependencia de CONASIDA en la ciudad, donde les informan que el problema VIH/SIDA en el Estado de Chihuahua está resuelto. Tiempo después COSYDDHAC solita su apoyo para impartir seminarios de desarrollo personal a un grupo de personas dedicadas al trabajo sexual y quienes se encuentran en alto riesgo de contraer el VIH/SIDA.

Aquí es donde acuden por primera vez Luisa y Emma, junto con Yolanda Touché de García, Socorro Guerrero y Flora Elena Muñoz, a prestar sus servicios como voluntarias. En uno de estos seminarios les informan que una persona (Mujer Trans) está infectada con el virus del VIH/SIDA y se encuentra en un estado de salud sumamente delicado, sin recursos económicos para adquirir medicamentos y sin familiares que le brinden apoyo.

El 13 de diciembre de 1997, deciden ir a buscar a la persona enferma para brindarle ayuda; está nevando, son alrededor de las siete de la tarde cuando llegan al lugar en donde se encuentra: Luisa, Emma, Carla Herrera y María Teresa Guerrero. Tocan Insistentemente, y después de un rato, la puerta se abre, dejando ver un cuarto oscuro, húmedo, frío, completamente sucio y donde el viento se cuela por las puertas y ventanas que carecen de cristales.

En febrero 1998 se entrevistaron con el entonces director del Hospital Central, para solicitarle el pabellón que anteriormente estaba destinado a los enfermos con tuberculosis, y que se encontraba desocupado, para atender en esté, a los enfermos de VIH/SIDA. Se comprometieron a hacerse cargo económicamente de el, pero recibieron una respuesta negativa por parte del hospital, ya que el costo era sumamente elevado.

Un tanto desesperada, Luisa opina que no hay más remedio que crear una institución propia, para ofrecer ayuda a los infectados con el VIH/SIDA. Se reúnen con un grupo de personas portadoras del virus y sus familias, para entender sus necesidades y ver hacía dónde dirigir la ayuda.

Después de un tiempo Luisa y Emma hacen un viaje a la Ciudad de México, para conocer instituciones dedicadas a la atención y prevención del VIH/SIDA y se entrevistaron con sus directores. A su regreso se reúnen con directivos de instituciones, prensa, iniciativa privada, gobierno del estado y particulares y comienzan a planear actividades para recabar fondos. De esa manera comienza a dar forma lo que hoy es FÁTIMA, cuya misión es promover la participación de la comunidad en la prevención del VIH/SIDA y proporcionar apoyo integral a las personas afectadas por esta problemática, para contribuir a mejorar su calidad de vida. La institución lleva ese nombre, en honor a la persona que se hacía llamar así, y a quién encontraron en día de diciembre a punto de morir en un cuarto inmundo de una vecindad. Fátima hasta el 2022 fue parte de esta institución quien falleció el 16 de enero de 2023.

La Institución sigue abriendo sus puertas para brindar apoyo a las personas que lo necesitan.